Las Adicciones y la Recuperación Transpersonal

Por Cristina Meyrialle

"Nos elevamos al arrodillarnos, conquistamos al entregarnos y ganamos al renunciar"
(de Alice Bailey en "Los trabajos de Hércules")



Primera Parte: LAS ADICCIONES

Mi interés por el tema de las adicciones

    Creo que siempre tuve curiosidad sobre el tema, posiblemente porque la historia familiar contaba de un mítico abuelo, que murió antes de que yo naciera y que padecía un grave alcoholismo. Un personaje que seguramente marcó de una manera particular la vida de toda su familia. Cerca de mis cuarenta años, una imperiosa necesidad de conocer los grupos de autoayuda, me llevaron a participar por un breve lapso de los grupos de ALANON (familiares y amigos de alcohólicos anónimos). A los dos meses de participar en el grupo, mis compañeros me hicieron saber que era necesario haber convivido con un alcohólico para integrarse al grupo, de lo contrario ellos sentían ante mí el pudor que se siente ante un extraño al contar sus dolorosas historias y dificultades en la vida. La consigna para pertenecer era claramente la de ser un par.

    Sin embargo, esta breve experiencia me permitió conocer ese algo mágico-por lo racionalmente incomprensible-de éstos grupos de anónimos, que hacía que pudiéramos comenzar la reunión con dolor y angustia y terminar siempre aliviados, con serenidad, compartiendo una clase de amor que yo llamaría transpersonal. También me admiró descubrir, tal vez por primera vez, la presencia de ese poderosos instrumento, ese plus de energía que se encuentra en los grupos y que los psicologos llamamos "sinergia". Esta experiencia inolvidable me marcó de manera particular, permitiéndome tomar consciencia de que los grupos de autoayuda eran uno de los caminos mas ricos que la cultura moderna ofrecía para curar la psique asi como también el alma. Durante unos años quedé a la espera de un grupo de autoayuda que pudiera incluirme como un igual hasta que finalmente di con los grupos de Codependencia (Adicción a personas o a los vínculos)que me permitieron hacer mi proceso de recuperación.

    Pasó el tiempo y comencé a recibir cada vez más pacientes con adicciones, hijos de la compleja sociedad actual. Y fue profundizando en el estudio del concepto de "personalidad adictiva", que pude percibir, en aquellos que me consultaban, en mi entorno y en mí misma, la existencia de una cantidad de variadas conductas que podían ser catalogadas como adicciones (no sólo las conocidas adicciones a substancias).

    Esta toma de consciencia me llevo a pensar si , como hijos de una cultura adictiva, no eramos en realidad todos adictos de una u otra manera. Fue asi que comencé divulgando estas ideas en charlas y talleres llamados "Las Adicciones Nuestras de Cada Día", apoyada fundamentalmente en el libro de Washton y Boundy "Quere no es poder", que recomiendo calurosamente y ha sido y sigue siendo una clara guía en este tema que nos ocupa cada vez mas de manera social e individual.

    Esta síntesis pretende acercar al lector interesado una información sobre lo que pude comprender de las adicciones, de mis adicciones y de la manera de enfrentarlas integrando la mirada transpersonal.

Las adicciones y su recuperación

    Las adicciones son enfermedades que empobrecen la calidad de vida de quienes las padecen como asi también las de sus familias y seres queridos. Uno de los mayores problemas de nuestra sociedad es que estas enfermedades se esconden, se silencian o se niegan. A esto se suma el hecho de que lamentablemente la gente común sabe poco sobre el tema de las adicciones. Normalmente estamos llenos de prejuicios y temores, pero sobre todo "negamos", como lo hice yo durante muchos años, y creo adivinar que también muchos de mis colegas. Negamos la importancia de las adicciones y la presencia de las adicciones en nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos.


    Necesitamos informarnos y reeducarnos, para permitir que se produzca la toma de conciencia de las propias adicciones como la de aquellos que nos rodean, permitiendo así abrir la posibilidad a la "recuperación". Cada persona que toma consciencia del tema se convierte automáticamente en un "agente de salud" de nuestra sociedad, y esto es un acto responsable hacia nosotros mismos y como seres humanos.

Qué es una Adicción:

    Una adicción es una conducta destructiva de caracter obsesivo y compulsivo, que busca cumplir en la fantasía, un intento de control y negación del dolor emocional.


    El perfil adictivo resume una serie de: características emocionales, de estructuras de pensamiento y conductas que permiten darle el nombre de tal. Como señalé antes, se suele creer que la adicción se refiere sólo a las drogas o al alcohol y eventualmente a la nicotina. Sin embargo muchas otras conductas pueden transformarse en destructivas, controlando la vida de las personas, empobreciendo su rendimiento y alterando su calidad de vida.


Tipos de Adicciones (éstos son solo algunos ejemplos de conductas que pueden caer bajo el poder de la adicción, la lista puede ser mucho mas larga):

• A las drogas y al alcohol

• A los psicofármacos

• A las personas (codependencia)

• Al sexo

• Al tabaco

• Al juego incontrolado

• A las compras y los gastos desenfrenados

• Al trabajo

• A la comida (desórdenes alimentarios: Bulimia y Anorexia)

• Al golpe de adrenalina (riesgo y excitación permanente)

• A la religión

• A la actividad física

Señalan Washton y Boundy:

"....Es probable que la mayoría de nosostros padezca alguna o varias adicciones. Ya no es tan fácil como se solía hacer antes, dividir el mundo entre adictos y no adictos. Más bien parece tratarse de una línea contínua que va desde la "normalidad", hasta las adicciones altamente destructivas. ...Vivimos en realidad en "una cultura adictiva", que critica y señala lo mismo que provoca."

Signos indicadores de Adicción:

    Muchas veces las personas me preguntan qué es lo que define a una adicción, es decir cómo saber si uno tiene o no una adicción. Creo que hay cuatro elementos que proponen Washton y Boundy, que ponen en claro la diferencia entre una adicción y un hábito. Para que una adicción se considere como tal, según los autores en primer lugar debe existir la compulsión y la obsesión hacia el objeto de adicción. Es decir la persona no puede abandonar la conducta a pesar de las consecuencias destructivas que tiene en su vida, lo que constituye su segunda escencial característica. Si bien las conductas adictivas parecen producir placer o alivio en el momento, van generando y de forma acumulativa una cantidad de consecuencias secundarias que afectan negativamente la vida de las personas. La condición destructiva se hace presente en los vínculos personales, en el ámbito laboral, en la economía, en su salud psíquica y física y en su conducta social en general.

    El tercer elemento que caracteriza la personalidad adictiva, es el control. La persona intenta controlar su adicción, cuando en realidad es controlado por ella. Pasan por algúnos períodos de abstinencia que les permiten fantasear con la idea de haberse liberado de la adicción, para luego recaer nuevamente en ella. La negación que es el cuarto elemento constitutivo, hace que la persona crea que tiene todo bajo control y que puede dejar su conducta adictiva cuando lo desée. Este mecanismo defensivo intenta además mantener a raya la depresión subyacente a toda adicción asi como el dolor y la angustia asociados a ésta. Pero fundamentalmente la persona niega su adicción y sus consecuencias destructivas, impidiendo de esta manera que nada ni nadie se convierta en obstáculo para "consumir".

Sistema de creencias adictivo

    Las personas somos empujadas a las adicciones por una cantidad de pensamientos y emociones aprendidas que generan con el tiempo un enorme vacío emocional, sentimiento de culpa e insatisfacción. La baja autoestima característica particularmente del hombre urbano cuenta de un ser humano que nunca puede satisfacer un patrón cultural que se le impone y lo aplasta implacablemente.

    Toda adicción se asienta sobre un sistema de creencias que proviene de nuestra educación y que ha nacido en nuestra cultura . En primer lugar aparece los paradigmáticos "Perfeccionismo y Sobreexigencia" que nos dicen que "Todo debería ser perfecto" y que "Siempre se puede algo más". Como esta es una fantasía que no corresponde a la realidad, para poder sostener esos pensamientos utilizamos la "Idealización" que además agrega que"La vida debería estar libre de dolor y no requerir esfuerzo" o que "Existen relaciones perfectas o estados perfectos que yo no puedo alcanzar". Generalmente esto implica que si hay otros que pueden lograr lo que yo no puedo. Es claro para cualquier observador que estas propuestas ideológicas no pueden sino producir insatisfacción y malestar con uno mismo.

    El sistema de creencias adictivo nos lleva también a La búsqueda de aprobación, ya que nos han enseñado que" La imágen lo es todo" , o que "Si aparento ser, o me comporto de cierto modo, finalmente seré querido". El resultado de esto una persona "enajenada", que trata permanentemente de satisfacer el deseo del otro y que cada vez mas se aleja de su verdadero ser, de su autenticidad.

    Este sistema de creencias propone también montarnos sobre La omnipotencia que dice que"Yo debería ser todopoderoso" o bien que "Yo debería conseguir siempre lo que quiero". Como tampoco ninguna de estas propuestas es viable, no nos queda mas que la negación de la realidad, para poder seguir sosteniendo esa fantasía o bien entregarnos al sentimiento de Impotencia que nos dice que si no consigo lo que quiero y no soy todopoderoso es porque"Yo no soy bastante".

    La misma cultura comienza a seducirnos con la No tolerancia a la frustración, o a los límites, convenciéndonos de que"Algo o alguien puede darme el poder de que carezco". Y como niños a quienes cuando lloran se les coloca un chupete , aparecer el Adormecimiento emocional, ya que "Los sentimientos y emociones son peligrosas".

    Finalmente nos encontramos con un ser humano, luchando contra si mismo, contra sus naturales emociones, frustrado, comparado permanentemente con un modelo idelizado e irrealizable, tratando de aliviar su dolor con conductas de Arreglo rápido, que por un rato lo dejarán tranquilo. Pero ese hombre o mujer, tiene Temor a la intimidad, siente que "No puede confiar en nadie" seguramente rodeado de gente, pero se siente profundamente solo.

Objetivos de la Conducta Adictiva

    Las personas que quedan atrapadas en esta compleja red de pensamientos y emociones, creen hallar en la adicción un alivio para el aislamiento y la soledad emocional, una posibilidad de evadir por un lapso de tiempo ciertos sentimientos y dolores muy profundos. Obtienen en conductas o sustancias, lo que llamamos seudoplacer, ya que éstos suelen esconder en realidad situaciones intensamente masoquistas. Provée de la ilusión de control sobre aquellas situaciones de su vida que se viven como ingobernables. Mientras tanto la adicción produce crisis constantes que son, paradójicamente, buscadas por la adicción al golpe de adrenalina. En apariencia la conducta adictiva insinúa una aparente parálisis del tiempo, la detención del dolor y el conflicto o sentimiento de impotencia irresoluble. Algunas adicciones entre tanto buscan conseguir el realce de la propia imágen, tal como vemos claramente en las adicciones a la cocaína, la anorexia, o la adicción al ejercicio físico.

¿De dónde proviene la adicción?

    Normalmente los seres humanos crecemos en el seno de una familia. Dicen los expertos que en el caso de las personalidades adictivas, las vemos desarrollarse en lo que conocemos como "familias disfuncionales". Pero una simple observación nos permitirá reconocer a estas familias disfuncionales como la norma. (Es muy probable que casi todos nosotros hayamos crecido en el seno de una familia con problemas emocionales). Estas, se caracterizan fundamentealmente por carecer de capacidad para brindar los recursos necesarios para enfrentar las crisis, las dificultades y los procesos de la vida. Algunas veces uno de los miembros del grupo familiar es un adicto, o bien se trata simplemente de personas con serios trastornos emocionales o problemas orgánicos crónicos. Otras veces los personajes paternos simplemente están ausentes. Por todos estos diferentes motivos estas figuras no consiguen aportar el apoyo emocional necesario para el desarrollo del niño y no le provéen de modelos sanamente adaptativos.

    La psicología enseña que los modelos positivos o negativos aprendidos en la infancia tienden a repetirse en la vida del adulto consciente o inconscientemente de manera semejante o mostrando conductas de tipo reactivo. En el caso de las adicciones, esto se pone de manifiesto de diferentes maneras. El niño que vive en un hogar disfuncional, con una profunda vivencia de desvalorización, generalmente se encuentra en una permanente búsqueda de aprobación y afecto. No nos llama la atención entonces que muestre cuando adulto, una obsesión por la imagen, preocupado permanentemente por el reconocimiento de su entorno. Cuando llega a la adolescencia o la adultez la falta de afecto que a padecido en su infancia se transforma en un constante autorechazo . Como no ha recibido la atención necesaria a sus aflicciones y necesidades en aquel entonces, es ahora prisionero de una obsesión con él mismo; y tiende lamerse las heridas y a autocompadecerse. Finalmente la búsqueda de una forma u otra de adormecimiento emocional, surge como una técnica defensiva para enfrentar los dolores del pasado y del presente.

Una Sociedad Adictiva:

    En Estudios sobre la Historia, dice el historiador Arnold Toynbee que las sociedades nacen se desarrollan y mueren como los organismos vivos. Cuando una civilización llega al auge de la vitalidad tiende entonces a perder el ímpetu cultural y a decaer. Un elemento escencial de esta decadencia es la pérdida de flexibilidad. Cuando las estructuras sociales y los modelos de comportamiento se tornan tan rígidos que la sociedad ya no puede adaptarse a los cambios de la evolución cultural, se derrumba y eventualmene se desintegra. Las sociedades decadentes se caracterizan además por su uniformidad y la falta de inventiva y creatividad. Lo cual se acompaña de una falta de armonía general entre sus elementos lo que inevitablemente deriva en conflictos y discordias sociales.

    Creo que esta es la decadente sociedad consumista que nos ha tocado vivir, y que ha perdido los valores éticos de responsabilidad y respeto por el ser humano, convirtiéndose en el caldo de cultivo del hombre adicto. Una sociedad estereotipada que está mas preocupada por el parecer que por el ser, permitiendo que el como si, sea nuestra moneda de cambio. Una sociedad altamente tecnificada, que en aras de un presunto pensamiento científico ha perdido su conexión con "algo mas" que uno mismo. Las comunidades humanas se han convertido en grupos de personas que suelen vivir juntas pero aisladas padeciendo una dolorosa soledad en medio del bullicio de las grandes ciudades. Mientras que un perturbador instantaneismo nos ha alejado de la clara noción del tiempo y del proceso que tan claramente nos enseña la naturaleza como necesario e indispensable en la construcción de cualquier elemento de la vida.

Segunda Parte: LA RECUPERACION TRANSPERSONAL

Las crisis de las personalidades adictivas

    El objetivo de toda adición es esconder la depresión, la fragilidad, la confusión y el sentimiento de soledad. Tal como señalé anteriormente la Omnipotencia es uno de las características del perfil adictivo. "Yo hago lo que quiero" ,"Nada ni nadie me pone límite" . Y el otro la Negación: "Aquello que no tolero en mi consciencia simplemente no existe".

    El destino de una personalidad adictiva es en algún momento el quiebra, la crisis, porque no se puede sostener indefinidamente el poder y la fantasía de omnipotencia. Después de un período de supuestos logros sostenidos, viene una caída abismal.

    La vida de una persona que lleva adelante una modalidad adictiva, se desarrolla en curvas ascendentes y descendentes. Durante el ascenso todo es control, poder y fantasía. Suelen entonces tener dificultad para percibir cuando un proceso de alza se puede estar terminando. Por ello, la percepción incorrecta de la realidad forma parte de su destino de caída.

    Pero es en ese breve momento de caída cuando se encuentra la posibilidad de hablar y elaborar situaciones. Aquellos que parecían no necesitar de nadie, de ser autosuficientes amparándose en sus adicciones, de pronto muestran su fragilidad e indefensión. Puede que después de haber sostenido una serie de logros aparezca la caída, la bancarrota, la pérdida, la enfermedad... Y este es el momento propicio para la curación, para la recuperación. Es en estos períodos que las personas se prometen "Ver el otro lado del mundo" y "valorizar lo hermoso y las pequeñas cosas de la vida". "Basta de pasiones turbulentas", renunciando a la omnipotencia. Ese período es importante para iniciar un trabajo interno. Porque es cuando se comienza a valorar lo emocional negado o anestesiado. Sin embargo a veces tolera poco tiempo ese estado de cosas, y rápidamente "resucita" la adicción y la omnipotencia. Es lo que conocemos como "recaída". La persona parece estar hechizado por una cierta tendencia a la destrucción. Parece no saber cuidar sus vínculos, sus objetos, ni cuidarse a sí mismo. Y así con el tiempo vuelve a repetir el proceso, vuelve a subir para al tiempo volver a bajar.

    De todas maneras, es en esta "bajada" en donde está la posibilidad de trabajar las dificultades y de poner en evidencia su sensibilidad. Cuanto más tiempo logre estar "abajo", menos profundo caerá, y en consecuencia menos omnipotentemente subirá luego. Durante la curva ascendente no tenía energía de cuidado ni sensibilidad ante el riesgo y podía romperse la cabeza. Es recién ahora que se da cuenta de que ha estado en plena carrera (como dicen en Alcohólicos Anónimos) y "caminando por la cornisa".

    Para una personalidad omnipotente, que no tolera el límite, la gran lección es la aceptación del tiempo, la necesidad de trabajo sobre la dificultad, y el aprendizaje de lo que significa "hacer proceso".

    La Negación por su parte suele caer cuando la realidad se impone. Enfermedades, accidentes, bancarrotas, separaciones, pérdidas en general, son experiencias críticas que al menos se presentan como oportunidades para aceptar la dolorosa realidad exterior y su contrapartida, la realidad de las emociones reprimidas.

    En ciertas personas estas circunstancias de la vida simplemente profundizan, reavivan viejas heridas mal cicatrizadas o abiertas y no hacen sino intensificar la negación y sus consecuencias adictivas. Pero en otras, la intensidad del golpe, establece como un "parate" de reflexión frente a la propia vida, una suerte de raconto y evaluación que trae como consecuencia una necesidad de aceptación de lo negado y una voluntad de cambio o reposicionamiento frente a la vida y a sí mismo.

    Generalmente las personas buscan ayuda y comienzan su recuperación cuando "han tocado fondo". Este tocar fondo si bien es el lugar a donde se ha conducido la persona misma, puede ser leído como un punto a donde algo interior que algunos llaman el Yo superior, es decir una instancia de sabiduría interna, nos ha conducido. El objetivo es abrir una oportunidad de cambio y crecimiento. Es por esto que llamaría a estas crisis, transpersonales, porque parecen estar dirigidas por una instancia mayor que el Yo personal.

La Recuperación

    Hemos definido a las adicciones como enfermedades, sin embargo en este caso no hablamos de curación, sino de "recuperación". La diferencia es fundamental. Una personalidad adictiva tenderá durante toda su vida a reaccionar frente a las dificultades utilizando los mecanismos de negación y omnipotencia, lo que fácilmente podrá conducirle nuevamente a la adicción, lo que se conoce tradicionalmente como "recaída". La persona será adicta potencial toda la vida, pero recuperada.

    Esto implica que puede recaer, pero siempre tendrá la posibilidad de volver a levantarse de su caída, habiendo aprendido algo más sobre sí mismo y sobre la mejor manera de enfrentar la realidad.

    La recuperación de una adicción implica un notable trabajo de parte de quien la padece. Una vez que se ha producido la crisis que lleva a la toma de conciencia, se hace necesario revisar tanto las experiencias infantiles que han dado lugar a situaciones traumáticas, los modelos de funcionamiento, las identificaciones con progenitores disfuncionales, y los mecanismos defensivos para negar y defenderse de tanto dolor y falta de contención. Es fundamental hacer consciente y replantear profundamente el sistema de creencias adictivo. Probablemente algunos seres humanos sean capaces de hacer este camino de manera solitaria, pero la mayoría necesita encontrar apoyo en interlocutores válidos para lo cual existen distintas opciones. Por un lado tenemos la psicoterapia individual, que siempre ha sido un campo en donde la alquimia producida por el encuentro entre dos individualidades diferentes suele aportar elementos muy ricos para el crecimiento individual.

    En segundo lugar, y particularmente en el caso de la adicciones, contamos con una creación del siglo XX, los grupos de autoayuda. En la tarea de recuperación de cualquier clase de adicción, está indicado que la psicoterapia individual sea complementada con la asistencia a los grupos de autoayuda.

    Cuando una persona se halla en el camino de la recuperación, su trabajo interno con o sin psicoterapia y el apoyo incondicional del grupo son las herramientas para enfrentar la adicción.

Los grupos de Autoayuda

    Este modelo de funcionamiento fue creado hace más de 60 años en EEUU por dos alcohólicos que se reunieron con el objetivo de ayudarse a enfrentar el problema del alcohol.

    Estos grupos son una forma específica de redes sociales. De alguna manera la aparición de éstas, y su descomunal crecimiento en los últimos años debido entre otras cosas al auge de los medios de comunicación masivos, es en cierta manera una revolución. Al parecer, la mayoría de nuestras instituciones se está tambaleando, y el lugar que antiguamente ocupaba la tribu o la parentela, ahora es ocupado por la red, uno de cuyos elementos fundamentales son los grupos de autoayuda. La red genera una cantidad de energía tal que es capaz de remodelar la sociedad, ofreciendo al individuo apoyo emocional, intelectual, espiritual, transformándose en "un hogar invisible".

    Los grupos de autoayuda han llegado a ocupar un lugar vacío. Brindan contención emocional para enfrentar situaciones angustiantes psíquicas y/u orgánicas y sus miembros se ayudan unos a otros, en tanto que simultáneamente adquieren la fortaleza del grupo como unidad. La función de estos grupos es ofrecer apoyo y enriquecimiento mútuo, fortalecer a los individuos y cooperar en su transformación. Se logra así comprender mejor la situación, intercambiar conocimiento y experiencias, y por lo tanto recuperarse de situaciones o enfermedades, o bien evitar su avance, limitando sus consecuencias. El sólo hecho de poder compartir con iguales las vicisitudes del problema que lo aqueja, es un hecho terapéutico.

    Sus miembros se reúnen en iglesias, hospitales, escuelas y a veces en los propios hogares, tratando de tener una actitud democrática y abierta a la comunidad. Deciden la periodicidad de sus reuniones, y suelen reunirse entre una y dos horas, semanalmente en recintos no muy grandes. Suelen contar con una cantidad de integrantes habitualmente no mucho mayor de veinte personas, eligiendo a los coordinadores de entre sus componentes. De esta manera, creando un ambiente cálido y hospitalario, buscan sentarse en círculo, para poder compartir mejor sus experiencias y opiniones frente al resto del grupo. Y entre todos tratan de establecer códigos internos y objetivos que los cohesionen. Normalmente en estos grupos existen ciertos supuestos sobre la forma de vincularse de sus miembros. No se juzga, ni se critica, no se interpreta, ni se aconseja. Tampoco se establecen diálogos ni discusiones. Simplemente se habla desde la propia experiencia, que se supone es la mejor manera de ayudar a otro ser humano. Y se escucha lo que los demás tienen para aportar desde esa experiencia compartida. Las personas reflexionan sobre los temas que les ocupan y comparten sus pensamientos con el resto del grupo para ser respetuosamente escuchados.

    Sus objetivos siguiendo habitualmente un "programa de 12 pasos" implican el crecimiento personal psicológico y espiritual. Al convertirse en observadores de sus propios procesos psicológicos y emocionales, van tomando consciencia de sus posibilidades de cambio, y del hecho de que los seres humanos pueden elegir su conducta cooperando con "las fuerzas superiores". En este contexo, se entiende por fuerzas superiores, no sólo la idea de Dios, tal como lo comprenden las religiones tradicionales, sino cualquier elemento que se acepte como superior a uno mismo, como podría serlo el mismo grupo, o cualquier clase de entidad mayor al sí mismo. Esto permite que personas agnósticas o ateas puedan integrarse al grupo y compartir la tarea de trabajo, autocontensión y crecimiento interior, apoyándose en el grupo.

    Esto grupos suelen ser difíciles de evaluar, porque generalmente no aceptan investigaciones ni cuestionarios, ya que sienten estos elementos como invasores de su privacidad y anonimato, de los que son celosos guardianes. Difícilmente admiten un extraño a la identidad del grupo, así como paralelamente reciben abierta y democráticamente a cualquier persona que por sus características pueda unirse al mismo.

    Tienen la cualidad de favorecer la protección que da la intimidad a la vez que buscan continuamente expandirse y cubrir las necesidades cada vez mayores de los miembros de la sociedad en que viven. Al no ser organizaciones verticales, dan lugar al respeto por el individuo al tiempo que se preocupan por el grupo como globalidad o por la comunidad y en este caso, los dos niveles no son excluyentes.

La incorporación del límite en la recuperación:

    El proceso de recuperación está fundamentalmente relacionado con la incorporación de lo que llamamos concepto de límite, aceptación de la realidad y construcción de una frontera entre nuestro yo y el mundo circundante.

    El límite puede significar para algunas personas: restricción, inhibición; represión; rigidez y resistencia ante el cambio; melancolía y pérdida de la confianza en sí mismo. Sin embargo cuando desarrollamos el aspecto mas adulto de este concepto lo reconocemos como parte necesaria en todo proceso de crecimiento y maduración de un ser humano.

    En el tema de la recuperación de una adicción, el límite necesita ser integrado pacientemente como un elemento regulador de la energía transpersonal. El contacto con la realidad, del cual el límite es un derivado, rompe los hechizos y limita la omnipotencia con todas sus dolorosas consecuencias. Para una estructura adictiva, que no tolera el límite, ni la frustración, la gran lección es el orden; la perseverancia y finalmente la aceptación de la realidad.

    Los grupos de autoayuda y el trabajo individual en psicoterapia, trabajan buscando generar un límite interno evolucionado, adecuado y flexible. Conducen a una profunda toma de conciencia de las propias emociones, de las propias limitaciones, de la realidad a veces dolorosa y de la importancia del propio cuidado. En los procesos de recuperación aprendemos a ser nuestros propios padres, aquellos padres cariñosos pero firmes y protectores capaces de poner los límites necesarios para nuestro crecimiento, con los que tal vez no pudimos contar en nuestra infancia. Aprendemos a ser responsables por nosotros mismos y a asumir riesgos adecuados, así como a sostener la necesidad de postergar la gratificación. Aunque es difícil a lo largo del proceso de recuperación aprendemos que se puede vivir en contacto con la realidad.

Los Doce Pasos:

    Creados por los grupos de Alcohólicos Anónimos se constituyen como el camino a seguir en la recuperación de cualquier adicción (versión apta para la recuperación de cualquier adicción) El estudio de estos pasos, es escencial para progresar en elprograma de recuperación. Los principios que abarcan son universales y se aplican a toda persona sea cual fuere su credo.

1* Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos nuestra adicción y sentimos que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

2* Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros podría devolvernos el equilibrio.

3* Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de él.

4* Sin temor hicimos un minucioso exámen de conciencia.

5* Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otros seres humanos la naturaleza exacta de nuestros errores.

6* Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.

7* Humildemente pedimos a Dios que nos librase de nuestras culpas.

8* Hicimos una lista de todas las personas a las que habíamos perjudicado, y estuvmos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

9* Reparamos directamente el mal causado a estas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño o perjudicado a un tercero.

10* Proseguimos con nuestro exámen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas en el momento de reconocerlas.

11* Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, según nuestro propio entendimiento acerca de El, y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer Su voluntad y las fuerzas para cumplirla.

12* Habiendo logrado el despertar espiritual como resultado de estos Pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas, y practicar estos principios en todas nuestras acciones.

Hércules, el camino del héroe:

    Finalmente, para comprender mejor este proceso nada mejor que la descripción que hace Alice Bayley del camino del héroe Hércules, quien en su octavo trabajo, nos enseña la salida alquímica del infierno de la adicción.

    La tarea encomendada a Hércules es buscar a la Hidra de 9 cabezas y matarla. Pero le advierte su maestro, -Si le cortas una cabeza, crecerá otra en su lugar- A esto agrega un mensaje clave:

"Nos elevamos al arrodillarnos, conquistamos al entregarnos y ganamos al renunciar"

    Hércules llega a la fétida laguna donde vive la Hidra y tira una flecha para hacerla salir de su escondite. El monstruo sale y el héroe le corta una cabeza, que vuelve a salir tal como su maestro le había anticipado. Hércules recuerda entonces el mensaje, se arrodilla, mete la mano en la laguna y saca la hidra a la luz del sol. Inmediatamente la hidra muere y se seca. Finalmente Hércules, corta la novena cabeza y la entierra.

    Si retraducimos ésta parábola en términos psicológicos y específicamente respecto del tema adicción, diríamos que el héroe es la persona adicta que está buscando resolver su adicción (la hidra). Adicción que no puede ser cortada por principio y en un acto de voluntad, porque volverá a aparecer en forma de otra adicción. La personalidad toda debe ser "recuperada". El camino es la humildad, aceptar que no podemos controlar sino que la adicción nos controla, esto es "arrodillarnos". Largar las riendas, dicen los grupos de autoayuda, lo que quiere decir "entregarnos y finalmente "renunciar" a la omnipotencia.

El primero de los doce pasos dice:

"Admitimos que éramos impotentes ante la adicción y que nuestra vida se había vuelto ingobernable".

La propuesta terapéutica es la de enfrentar las dolorosas vivencias emocionales y llevarlas a la luz de la conciencia, allí es donde pierden su poder virulento. Esto es sacar la hidra a la luz , secarla y desactivarla.

Finalmente una de las cabezas queda enterrada, es un valuarte, es el símbolo del poder que da la renuncia a la adicción. El poder transmutado.

La búsqueda de la Trascendencia

Las personas tienen muchas veces conscientes o inconscientes necesidad de trascender su personalidad. En nuestra cultura, esa necesidad a se canaliza muchas veces de manera distorsionada en una adicción a las drogas, al alcohol o a otra persona.

La integración a un grupo de autoayuda es una de las maneras en que podemos trascender el sentimiento de ser un yo aparte para fundirnos en algo más grande.

El segundo paso de Alcohólicos Anónimos dice:

"LLegamos al convencimiento de que un poder superior podría volvernos al sano juicio."

La recuperación implica la posibilidad de encontrar otra dimensión subyacente en la realidad y que se interpenetra con ella, que trasciende la conciencia meramente ligada a la tierra. Esto es el desapego, pero también la mirada mística que propone el renunciamiento y el sacrificio y su ideal es el amor por lo colectivo. Los grupos de autoayuda proponen reemplazar la entrega incondicional a la adicción, que nos coloca en el lugar del sometimiento y la víctima, por una entrega al grupo en donde primero está el cuidado personal acompañado por la solidaridad y el servicio. Indudablemente algo del orden de la renuncia personal se hace necesario mientras paradójicamente se trabaja en dirección a definir la propia individualidad desdibujada en la conducta adictiva. Trabajo y perseverancia son las claves de este proceso nada sencillo para una personalidad adictiva.

En el trabajo con los grupos se encuentra la unidad con los otros y con todas las cosas, abriendo la puerta de la empatía hacia el otro. Esto permite que las personas adictas puedan salir de su habitual aislamiento, pudiendo pedir y dar el amor que necesitan para curar sus heridas emocionales dentro del grupo que les provee de un modelo de relación sana.

La integración a un grupo de autoayuda se base en un movimiento interno transpersonal en su más alto nivel.

BIBLIOGRAFIA

Alice Bayley, "Los Trabajos de Hércules", Ed. Solar.

Waxhton-Boundy, "Querer no es poder", Ed. Paidos.

Melody Beattie, "Codependencia", Ed. Atlántida-Promexa

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